Anónimo Literario

Taller Literario cubano.

ANÓNIMO Taller No. 1
ARTICULOS
Editorial
EditorialEditorialErnesto René RodríguezA modo de croquis, esta presentación no será más que...Read More >>

OTROS ARTICULOS
Los maravillosos dias
Los maravillosos díasMichel Perea
Los maravillosos días
El grito de mi madre espantó aquella imagen, en la que me veía quitándome las ropas bajo un chorro de agua libre de suciedades. Al volver de golpe a la realidad, no pude hacer otra cosa sino apresurarme, e ir al patio con un vaso de metal para sacar un poco de agua, la última que quedaba en el único tanque de la casa. “Me voy a volver loca”, era esa la frase preferida de mi madre, sin apartar el clásico: “Quiero morirme” o el envejecido y teatral: “Dios mío, ayúdame”. Con cada segundo, minuto y hora, su escaso sentido del humor no tardó en corromperse, llegaba al extremo de tirarse de los pelos, mordiscar sus dedos, y con un tono de voz irascible arrojar una innumerable sarta de improperios. Me acusaba de ser el culpable por no haber conseguido otro depósito. Diez días, diez maravillosos días en los que no entró ni una gota de agua a la cisterna del edificio, y a la vieja enclenque que permanecía como lechuga en cama: mi abuela, madre de mi madre, sangre de mi sangre, no podían contenérsele las mierditas pastosas, todo a consecuencia de un potaje de judías que cayeron...Read More >>
 
El hombre invisible
"El hombre invisible"Kevin Boavides
El hombre invisible
Yo he re descubierto el secreto (perdido durante siglos) de la invisibilidad. No soy un médico de renombre; no soy un genio, ni un lunático en potencia; no soy, siquiera, un hombre especial. Soy, poco más o menos, como cualquier otra persona: pero me basta llegar a un centro comercial para que mi cuerpo se disuelva en el aire. Puedo mirar durante horas cualquier equipo de música, jugar con sus teclas y calibrar sus virtudes, sin que ningún dependiente note mi presencia. Todos saben, con solo mirarme, que en mi billetera sólo llevo mariposas disecadas. Camino como un fantasma por los corredores de las tiendas. Leo con paciencia las marcas y anuncios. Me pongo la ropa con toda naturalidad. Ningún probador se ha revelado nunca contra mi existencia. Me miro en el espejo: sí, me sientan las prendas caras. Discuto conmigo mismo sobre las ventajas o desventajas de tal producto, sin ser molestado, en lo absoluto, por los vendedores. A mi alrededor, el huracán de los consumidores desata su locura, y provoca estrés y rapiña y soledad... en otros; pues mi invisibilidad me protege de esos efectos. Cuántas veces he bendecido la habilidad de vagar por las bouttiques, sin ser...Read More >>
 
Oasis
OasisAbraham F. Ortiz Lugo
Yo he re descubierto el secreto (perdido durante siglos) de la invisibilidad. No soy un médico de renombre; no soy un genio, ni un lunático en potencia; no soy, siquiera, un hombre especial. Soy, poco más o menos, como cualquier otra persona: pero me basta llegar a un centro comercial para que mi cuerpo se disuelva en el aire. Puedo mirar durante horas cualquier equipo de música, jugar con sus teclas y calibrar sus virtudes, sin que ningún dependiente note mi presencia. Todos saben, con solo mirarme, que en mi billetera sólo llevo mariposas disecadas. Camino como un fantasma por los corredores de las tiendas. Leo con paciencia las marcas y anuncios. Me pongo la ropa con toda naturalidad. Ningún probador se ha revelado nunca contra mi existencia. Me miro en el espejo: sí, me sientan las prendas caras. Discuto conmigo mismo sobre las ventajas o desventajas de tal producto, sin ser molestado, en lo absoluto, por los vendedores. A mi alrededor, el huracán de los consumidores desata su locura, y provoca estrés y rapiña y soledad... en otros; pues mi invisibilidad me protege de esos efectos. Cuántas veces he bendecido la habilidad de vagar por las bouttiques, sin ser...Read More >>
Foto fija
Foto fijaMichel García
Foto fija
Así es ágil, sagaz, informativo, acompáñenos, 180 minutos de música, noticias y algo más, dice Franco Carbón y Dantino apaga el radio. Se sienta adormilado en una silla. Amasa su barriga y unos testículos que alguna vez fueron para algo. La vieja prepara la mesa, saca unos mantelitos de papel verde, abre una bolsa de yogurt de soya, friega unos vasos plásticos, corta unos panes, despierta a Dantino, que se ha dormido en una silla, muy cerca de donde la hija y la nieta examinan meticulosamente hebillas plásticas, calcomanías plásticas, perlas plásticas y pedazos de plásticos inservibles que ha traído una vecina con la idea de confeccionar futuros collares y manillas para vender. El viejo quiere acostarse, acabar de roncar a plenitud, tocarse bien el rabo y que lo dejen tranquilo, pero esas estúpidas obstruyen el camino a su cama, a su cuarto que es también el de ellas. La nieta sube el volumen de Buena Fe, que se distorsiona en una grabadora Audiosonic arreglada muchas veces, rota pero ahí, haciendo bulla en el pedacito de casa llamado sala, muy cercano a la cocina, a un refrigerador americano marca Norge: grandísimo, ocupa mucho espacio igual que el viandero lleno...Read More >>
 
El payaso
El payasoMara Antonia Miranda
Primero debía sacar el saco con las cosas hasta el pasillo del fondo. Después, y sin que nadie lograra seguir con el rabillo del ojo el lugar por donde sacaba el cuerpo, debía reunirse con el saco. Hecho, no siempre salía tan bien como hoy. Era verdad que el suelo estaba enfangado y podrían ensuciarse los bajos del pantalón, pero con este disfraz no era importante, la puerta del cuartucho donde tenía lo otro ya estaba abierta, con dos movimientos rápidos el payaso se puso su máscara de payaso y salió con su carro de basura hacia el parque de la gran ciudad, donde no tenía otro nombre ni otra cara que esa para divertir a los niños además de limpiarnos la basura. Esta es la ciudad del 2030. Welcome. Todos los edificios terminan en una aguja de cristal, no le pregunten al tipo del carro para sanear porque no sabe, nunca ha subido a ninguna. No hay basura en las calles, sino entre ellas, ni siquiera sé si a estos tubos de polietileno por donde avanza la humanidad, puede llamárseles calles, el espacio que los separa de otros es un auténtico vertedero, la diferencia es que dentro de los...Read More >>
 
Desodorante
DesodoranteEfrain Galindo
Desodorante
Tu podrás computarme el amor, con colores eternos Tu podrás desatar sobre mí, todo tu desconcierto Habana Oculta Lucia se sentó desnuda encima del desodorante Te lo enterraste Caminó por las calles con las piernas abiertas, con un trozo de pan en las manos. Se enfrentó al examen de filosofía y no definió del todo la materia en la conciencia, y al rostro de su amiga, la gorda, Merica No le dijiste desde el primer momento que era lo que pasaba. Te miraba a las piernas buscando el por qué Al fin, cuando acabaron los gestos, le confesaste que te habías masturbado anoche - ¿Y? Se supone que nadie debía asombrarse, ni ella, que desde los últimos tiempos se convirtió en su mejor amiga. El Y de Merica llenó todos los espacios, hasta mordieron juntas un pedazo de pepino tierno que Merica traía siempre a la facultad - ¿En quién pensaste? En ti, pensaste en ti, ti, ti, ti, fueron las veces que te lo enterraste, mirando al espejo como entraba y salía del cuerpo el nombre de la marca, el color de la tapa y el espasmo...Read More >>
SOLARISTICA
SOLARISTICAErnesto René Rodríguez
SOLARISTICA
Venías andando Prado. Como siempre, deprisa y sin brújula en este mundo -¿dónde es el fuego, niña?-. Me pasas de largo y uno aquí, ves, acaramelado con tu presencia, así estuvieras a unas veinte mil leguas de viaje submarino, más tresmil500kmluz de distancia. Sí, todo un record. Además, no podía faltar, aparecías acompañada de ese lastre entintado en monerías, impuestas y postizas, ad libitum. Acaso sea por eso, porque lo haces a corazonada, que tus ademanes me resultan un placer. Por supuesto, esto no se queda ahí, traías sobre tu cabello esa pizca de sal, el sello distintivo que caracteriza a tu look, algo indescifrable y porque sí, porque te da la gana y ya está: uno de esos toldos, pañuelos o como se llamen, a lo musulmana que es inevitable no te singularicen de los demás, no resaltes entre las demás, así te encuentres rodeada de afganas. En mi caso, un poco más ligero de equipaje, pasito a paso, también chancleteaba la vieja Habana. Pero a estas alturas, es difícil precisar, cuando nos cruzamos, cuál de los dos subía o bajaba; claro, en un final, es un detalle insignificante. Lo que sí no da igual ni se escribe de...Read More >>

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El hombre invisible"El hombre invisible"
Yo he re descubierto el secreto (perdido durante siglos) de...
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SOLARISTICASOLARISTICA
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EditorialEditorial
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Escritores

Actualmente se le considera uno de los principales creadores dentro del género de la fantasía épica en...Read more >>
Escritora, traductora y profesora.Read more >>
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